FORO SOCIAL MUNDIAL 2004

 

Fragmentario: Imágenes del Foro Social Mundial

 
Gerardo Honty
 

 

Dos fotos por dentro

Hay una huelga de hambre de los "dalits" en pleno corazón del Foro. Esta casta -la más baja de la jerarquía hindú- tiene una numerosa y activa participación en el Foro Social Mundial y sus delegados se encuentran por docenas en cada una de las movilizaciones y conferencias donde se abordan sus problemas. Al menos dos de ellos -en lo que yo pude ver- yacen boca abajo sobre unos trapos desde ayer lunes en uno de los más importantes cruces de calles del FSM. Son los huelguistas de hambre que se han pintado en la espalda la consigna: "No más discriminación a los dalits" mientras sus compañeros los rodean para protegerlos de la tumultosa muchedumbre que camina -y la mayoría de las veces marcha- por las callejuelas internas del Nesco Ground. Las pancartas que portan los dalits hablan de una vida miserable, limpiando las inmundicias y revolviendo en la basura de las castas superiores. Estas llaman "intocables" a los dalits, pues les resulta insoportable el solo roce de su asquerosa piel.

tn_WsfIndiaEvBR.jpg (3301 bytes)Un campesino de Andhra Pradesh hace su propia protesta en nombre de todos los campesinos. Es un hombre de unos cuarenta años, fuerte y algo grueso, con el color de piel oscuro de los que viven por estas regiones. Tiene los ojos pequeños y mira siempre más allá de la mirada de su interlocutor. Algunos de los participantes del Foro Social Mundial se detienen a tomarle fotografías. Se ha cosido limones en distintos lugares de su cuerpo, atándolos con hilos que previamente han atravesado su carne con la ayuda de una aguja. Un limón pende de un hilo cosido a su labio inferior, dos cuelgan de sus cejas, otros dos de sus mejillas y así lleva una docena de limones colgados en el pecho, la espalda, las orejas... Lleva un cartel que dice: "El dolor que yo siento es nada comparado con el de mis hermanos campesinos".


Un grabado a las puertas

Los mendigos, vendedores y taxistas se han enterado que llegamos a Bombay. Yo había estado antes en otras ciudades de la India y me había sorprendido esta ciudad por la normalidad con que se transitaba por la calle. Hoy Bombay se ha develado India para mi supina y consagrada ignorancia. Hace un mes atrás, a un alto funcionario del gobierno indio le preguntaron su opinión sobre el FSM: "Acabo de enterarme por un diario que algo así se está por hacer...". Esto ha ocurrido también con la gente común de Bombay. Hasta ahora no se había notado, pero hoy, salir o entrar del Nesco Ground es una desesperada e inútil carrera para zafar de los varios vendedores, niños harapientos y taxistas que a uno lo persiguen, agarran y conversan durante -por lo menos- media cuadra cada uno con su letanía. Cuando alguno de ellos se cansa de recibir las repetidas negativas o la concienzuda y esforzada indiferencia que el caminante le profesa, ya hay otro pronto para ocupar su lugar. Pero todo acaba alguna vez y la odisea termina en las puertas del Foro donde no se puede entrar sin la debida acrecitación.

He hablado con varios colegas de ésto y los he observado también. Todos tenemos la misma confusión: si le damos una moneda a uno, debemos darle a todos. Y si le damos a todos los que nos rodean, no pasará un segundo antes que vengan decenas por lo suyo. Y tras los niños los vendedores que también son harapientos. Y los mendigos adultos que son tan raquíticos como los niños pero de mayor tamaño. Así eran las ciudades de la India que había conocido antes y ahora reconozco a la India en Bombay. Pero hay algo que no encaja al estar dentro del FSM condoliéndonos de todos los pobres y marginados del mundo al menos un par de veces cada hora y luego buscar refugio adentro del propio Foro para no ser envuelto en aquella pesadilla de ruegos y súplicas. Es acongojante pasar de largo huyendo de aquellos bracitos raquíticos que te piden una moneda; y del viejo desdentado y con la boca partida que te agarra de la camisa y este lisiado que muestra sus muñones ante tus ojos como seña de identidad y derecho de reclamo... Basta! Me meto en un taxi que me sale 200 rupias (unos 5 dólares) y huyo del séptimo círculo del Dante.

 

Una pintura por fuera

Pero no es tan sencillo meterse en un taxi. Apenas uno asoma la cabeza a la puerta del Nesco Ground aparecen los primeros oferentes. En general visten camisa celeste y pantalón de corte europeo, aunque el polvo les ha borrado mucho de su glamour original. Te preguntan si precisas un taxi y en caso que respondas afirmativamente hacen una seña a alguien -uno no distingue a quien en medio de la multitud- y luego te acompaña hasta un "taxi de aire acondicionado" como le llaman. Es difícil saber cuanto le va a costar a uno ese viaje pero sospecha que vale una fortuna. Tenía razón. Me bajé a mitad de camino pues el taxímetro ya marcaba 200 rupias cuando aún no había llegado a la cuarta parte de mi recorrido.

Si uno logra escurrirle el bulto a los oferentes de taxis de aire acondicionado se topa con los otros taxistas. Estos conducen unos autos de la década del 50 -tipo Fiat en su mayoría- y el precio se acuerda de antemano sin recurrir al "taxímetro". Pero esta segunda batalla por el taxi recién empieza. En pocos segundos al menos seis ellos están a mi alrededor hablando un inglés bastante incomprensible para mí y haciendo ofertas distinto tipo, antes incluso de saber adonde voy. Como todos hablan a la vez cuando yo menciono mi lugar de destino, todos contestan al unísono y alguno ya me agarra el bolso para llevarlo hasta su propio taxi. Uno termina haciendo un mental "tin-marín-dedó-pingüé" (1) y se va con cualquiera de ellos lo antes posible para acabar con aquel loquero.

Si por casualidad a uno le viene un ataque de pánico y huye del gremio de los taxistas Fiat sin aire acondicionado, aún le queda la legión de "riskhaws" (moto-triciclos) que tienen las tarifas más bajas. Estos lo siguen también también a uno pero como no se pueden bajar de su vehícilo lo siguen con la moto andando. Dos o tres rikshaws detrás de uno en una salida del Foro a un horario normal, es un buen estándar.

Claro que uno siempre puede optar por el autobus. Me dijeron que me servía el N° 40 pero como los números están en escritura hindi nunca consigo identificarlo.


(1) Juego infantil para seleccionar a uno al azar.

Reporte preparado directamente desde Bombay (India); publicado el 20 de enero 2004. G. Honty es investigador asociado en D3E (Desarrollo, Economía, Ecología y Equidad América Latina) y es director de CEUTA (Centro de Estudios Uruguayo de Tecnologías Apropiadas). La reproducción del artículo es libre pero por favor citar la fuente.

_____________________________________________

Forociudadano.comForo Social Mundial 2004