
TEMAS NACIONALES
Bolivia
Ahora somos presidente
Mariana Díaz Meave
Hace poco parecía que de todos los países de América Latina que avanzaban tropezando por los caminos de la consolidación democrática, Bolivia era el más confundido, el más titubeante, el más estancado en un círculo vicioso de crisis económica, caos social e incompatibilidad entre la clase gobernante y la mayor parte de los gobernados.
Si la democracia en su definición más reduccionista es un sistema político que requiere de una amplia participación para elegir a quienes nos gobiernan y que permite que la mayoría ejerza el poder en un marco constitucional, entonces, lo que dijo el Señor Presidente Evo Morales minutos después de confirmarse su victoria en las elecciones del 18 de diciembre pasado y de nuevo el día de su juramento como Presidente Constitucional “…ahora SOMOS Presidente” es la frase que define esta nueva etapa de la historia de Bolivia.
Pasado el merecido y prolongado festejo casi general, llega la hora de gobernar. Pero esta tarea está lejos de ser responsabilidad exclusiva del Sr. Evo Morales, el nuevo Parlamento y el recientemente posesionado Gabinete. Tampoco podemos excluirnos de esta tarea todos los demás, hayamos o no votado por el MAS, si algo quedó claro después de tanta turbulencia es que la estabilidad política es una tarea colectiva.
Antes de que nos traicione la memoria, como ha pasado muchas veces en nuestra historia, recordemos que el conflicto social en los últimos años no fue terreno exclusivo de un dirigente bloqueador, como algunos insistieron e insisten en llamar al Presidente de la República. Recordemos que la turbulencia no solamente alcanzó todas las latitudes de Bolivia, también involucró a todas las clases sociales, lo hayan éstas querido o no.
Ahora somos Presidente y aunque estoy segura de que a algunos esta idea les disgusta, es así como se sienten las cosas. Si antes se puso mucho énfasis en la diferencia que generalmente existe entre los gobernados y los que gobiernan y que en el caso de Bolivia terminó convirtiéndose en una distancia insalvable que fue más allá de la raza, de la clase social y del discurso, ahora todos parecen estar cerca del Gobierno.
Tal vez es muy temprano para escuchar las voces de la oposición, pero no dejo de preguntarme qué dirán esas voces. Las voces de quienes dentro de una incomprensible arrogancia pensaron que era posible que seguir mirando hasta donde llegue la vista y nada más. Las voces de quienes, a diferencia del Presidente Morales, probablemente conocen de memoria el protocolo estatal, no solamente porque esperaban ser gobierno otra vez, sino porque en serio creyeron que esa era su misión histórica.
Es indiscutible que en la mayoría de los países que se precian de ser democráticas quienes gobiernan no pertenecen a la mayoría. Son miembros de élites con peculiaridades diferentes, en muchos casos se trata de familias con un linaje estrechamente vinculado a la historia política de su país. Lo mismo había ocurrido hasta ahora en Bolivia.
Aquí la diferencia no la pusieron solamente los movimientos sociales, los pueblos indígenas y originarios, tampoco los movimientos sindicales, ni siquiera la sociedad cruceña en su conjunto con sus reivindicaciones pro autonómicas, aquí lo diferente fue que las élites bolivianas que estaban convencidas de merecer llevar las riendas de un país donde siempre imperó la ignorancia no estuvieron a la altura de las circunstancias. No supieron ser más a pesar de creerse más, no hicieron el esfuerzo de mirar un poco más allá, de entender que los bolivianos ya no somos una masa amorfa que se conforma con migajas.
Quienes ahora han perdido el poder deben aprender tanto o más que nuestro nuevo Presidente. Si Evo Morales tiene ahora la tarea de estar a la altura de las expectativas de un pueblo que finalmente se deshizo del miedo y votó por él, los que por muchas razones se sienten perdedores deben aprender una lección de humildad, deben entender que tener poder implica también tener la responsabilidad de mirar al países de frente y no desde arriba. Los demás, los que ahora nos creemos más, debemos asumir con responsabilidad esta gran tarea, porque ahora, y por fin SOMOS Presidente.
M. Díaz Meave es Licenciada en Ciencias Políticas y participante del grupo de discusión Tribuna Boliviana. Publicado en Forociudadano el 26 de enero de 2006. Se reproduce únicamente con fines informativos y educativos.
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