
TEMAS NACIONALES
Brasil y el desarme civil
Por Patricia Peralta Gainza
En Brasil, según las autoridades, por primera vez en trece años, disminuyen las muertes por armas de fuego. Si se toma como referencia el período 2003 – 2004, la caída representó un 8%. Según Felipe Saraiva, Ministro de Salud, esta disminución se explica por la Campaña Nacional de desarme civil que se está implementando desde junio del 2004. El gobierno de Luis Inazio “Lula” da Silva ofrece según el calibre y las condiciones del arma, de 100 a 300 reales (de 40 a 120 dólares estadounidenses) a cambio de la entrega voluntaria de las mismas, sin ninguna declaración de por medio. Este programa nacional ha incautado a la fecha casi medio millón de armas de fuego.
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El proyecto consta de una segunda etapa, actualmente en implementación, que finaliza el 23 de octubre con un referéndum nacional en el que votarán casi 120 millones de ciudadanas y ciudadanos. La Cámara de Diputados aprobó la realización del primer referéndum desde la aprobación de la Constitución Federal de 1988, por 258 votos a favor, 48 en contra y cinco abstenciones. La consulta popular, con carácter obligatoria, someterá a decisión nacional la prohibición de la venta de armas y municiones. Brasileñas y brasileños deberán responder a la pregunta: “Você acha que a venda de armas e munições deve ser proibida no Brasil?” (¿El comercio de armas de fuego y munición debe ser prohibido en Brasil?)
En un ambiente con discursos polarizados, las encuestas de opinión dan como ganador el SÍ; es decir, la prohibición del comercio de armas y municiones, con un 70% de apoyo. Las últimas encuestas realizadas por la consultora CNT/Sensus, afirman que el 50,6% de los brasileños piensa que la violencia disminuirá en caso de que se apruebe el referéndum, mientras que un 44,8% cree lo contrario.
La reducción del número de muertos por arma de fuego en el 2004 ha sido verificado por las autoridades en 18 estados de la federación brasileña, los datos más importantes son los de São Paulo (reducción del 19%) y de Río de Janeiro (reducción del 10%). Contrariamente, en dos estados ha aumentado el índice de mortalidad por arma de fuego: Amazonas (aumentó un 29%) y Pará (un 11%). Estos datos nos llevan a preguntarnos si las campañas están concentradas en algunas regiones, o si se ha suscitado algún episodio específico en la Amazonia que haya disparado el aumento referido, ya que una subida del 29% no es menor y podría echar por tierra la lectura de avance general.
| Todos los años mueren 38 mil brasileños víctimas de armas de fuego. Brasil representa el 2,8% de la población mundial y es responsable del 8% de los homicidios con armas de fuego registrados en todo el planeta. Los jóvenes son las mayores víctimas. Las armas son el motivo del 38,8% de las muertes de personas en la franja etaria entre los 15 y 24 años. Según la Policía Federal brasileña, en el 2003, fueron robadas o hurtadas 40.000 armas.
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Los que argumentan por el no, se agrupan en el Frente contra la Prohibición de Venta de Armas, que defiende el derecho a la defensa personal de los brasileños. Alegan que la comercialización de armas en Brasil es restringida ya que el porte está prohibido por ley. "Sabemos dónde compran armas los bandidos y eso es asunto de la policía. Un ciudadano de bien precisa tener sus derechos preservados", afirmó su presidente, el diputado Alberto Fraga. Esta postura gira en torno a la idea de que la tenencia de armas es un derecho ciudadano más y que es una necesidad para lograr la defensa y el mantenimiento de la seguridad. No asumen que la seguridad la debería garantizar la fuerza pública, que existen situaciones donde el pánico atenta contra la resolución de los conflictos y que la violencia nos introduce a un círculo vicioso que genera más violencia.
Por su parte, los que apoyan el sí están convencidos de que la ausencia de armas en el espacio privado contribuye ampliamente a que situaciones de violencia no pasen a dimensiones fatales: “Menos armas, menos muertes”. Este argumento es ilustrado por las cifras que dicen que durante el 2002 en el país, los disparos causaron 1,400 víctimas entre niños y adolescentes, de los cuales el 90% se encontraba en sus hogares.
Pero las interrogantes que surgen frente a
esta singular decisión son varias: ¿Privilegiará esto a algún grupo dentro o
fuera de Brasil? ¿Qué consecuencias traerá para sus vecinos fronterizos la
prohibición del comercio de armas en Brasil? ¿Es la prohibición la forma de
solucionar el conflicto? ¿No argumentamos algunos que la única forma de combate
real al narcotráfico sería la despenalización de la venta de drogas incorporando
ese comercio a la legalidad, con lo que el mercado ilegal perdería sus altísimos
niveles de ganancia y poder casi absoluto en algunas regiones del mundo? ¿Qué
sucederá en las fronteras con Uruguay donde los ciudadanos en un ambiente de
excelente relación entre vecinos cruzan de un lado a otro sin presentar ningún
tipo de documentación? ¿Se restringirá el libre tránsito de ciudadanos que se da
de hecho o Brasil ya tiene asumido que será una postura imposible de sostener
para sus vecinos y por tanto tendrán que homologar sus legislaciones? Entonces,
¿Por qué no proponerlo desde el inicio como una postura regional? ¿Qué función
cumple la Comisión de Armas del Mercosur, más allá de su casi nula
representatividad que únicamente integra a las FF.AA. y policiales de los
estados miembros sin considerar a la sociedad civil de los países?
P. Gainza es socióloga y analista de información de CLAES - D3E (Desarrollo,
Economía, Ecología, Equidad – América Latina). Publicado el 12 de octubre de
2005. Se permite la reproducción siempre que se
mencione la fuente.
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