TEMAS NACIONALES


Perú: Les seguimos llamando regiones, y listo

Por Mirko Lauer


Promover elecciones regionales desde un gobierno impopular es un despropósito político. Darles además un cariz plebiscitario es una locura. Si dos tercios de los electores del interior mantenían alguna duda sobre el retorno a versiones de los agregados departamentales de mediados de los años 80, la campaña pro-SI de Alejandro Toledo y su Ejecutivo se la despejó.

 

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Se confirma que agrupar departamentos no es tema para la consulta simultánea. La demarcación política no es una mesa pareja sino un damero. Hay unos departamentos a los que no afectará seguir solos, y otros para los que el NO es una oportunidad perdida. Entre los más pequeños y los más pobres están los más celosos de su actual identidad.

Tal como fue propuesta y manejada, la elección enfrentó la tradición, la costumbre y la identidad a un proceso de cambio con muchos aspectos positivos, pero fríamente administrativo. Una manera de verlo es que aquí chocaron conservadores y reformistas, y que dos tercios han votado por mantener una fragmentación histórica.

Además debemos añadir al coctel una altísima dosis de desconfianza genérica entre la población, en varios casos mechada con un temor a que todo no fuera sino una elaborada maniobra para arrancharle el dinero del canon al departamento. Como que una cosa es votar por cosas de Lima y otra votar por cosas de casa.

Por eso el intento de vincular los resultados con derrotas o triunfos políticos es un ejercicio engañoso. No era el papel del presidente del Consejo Nacional de Descentralización producir un triunfo del SI, sino auscultar la opinión de la gente. Más bien debió ser cesado antes del voto, por promover abiertamente una determinada opción.

En cuanto a la votación en Lambayeque, esta viene siendo interpretada como un plebiscito en torno de Yehude Simon. De ser así, habría bajado de un tercio del voto válido en el 2002 a un quinto en el 2005. Pero nadie está atribuyendo grandes victorias a los presidentes regionales cuya posición ha coincidido con el triunfo del NO.

Pero si acaso fuera posible traducir el plebiscito regional al lenguaje de las próximas elecciones generales, entonces hay dos opciones divergentes, ambas a contrapelo de la encuesta: a). el del NO es un voto contra el sistema político o b). el del NO es un voto que anuncia mucho más influencia aprista de la que sugieren las cifras del semestre.

Por último, que el NO haya recibido más votos también debe ser visto como un dato circunstancial. Probablemente otro gobierno, otro momento, otro diseño electoral, otro tipo de publicidad, hubieran llegado a otro resultado en algunos de los departamentos. No necesariamente un resultado mejor. Solo un resultado diferente.


Publicado en La República de Perú el 1º de noviembre de 2005. Publicado en nuestro sitio el 2 de noviembre de 2005. Se reproduce en nuestro sitio únicamente con fines informativos y educativos.

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